#1 “Realmente es algo para los perezosos”

Contrariamente a algunas creencias, una bicicleta con asistencia eléctrica (aunque equipada con un motor) requiere pedalear. La asistencia eléctrica puede ajustarse según tu condición física o tus objetivos, lo que encantará a los amantes del esfuerzo y el sudor.
Más que el amor por pedalear, una de las vocaciones más comúnmente aceptadas de la bicicleta eléctrica es reemplazar el uso del coche en trayectos cortos y medios.
Según un estudio realizado entre nuestros usuarios (2024): el uso de la bicicleta eléctrica ha reemplazado al del coche para el 100% de ellos en trayectos cotidianos.
La bicicleta eléctrica se ha convertido en un medio de transporte por derecho propio: llevar a los niños al colegio, hacer compras, salir a la ciudad… la ayuda eléctrica es muy bienvenida, especialmente en una subida, cuando se va cargado o en pareja como con nuestra Yuvy biplaza.
Si reemplaza el uso del coche, la bicicleta eléctrica es por tanto una solución que requiere un poco más de esfuerzo físico que conducir un coche.
El uso de la bicicleta eléctrica también ha reducido el uso del transporte público. Tomar el metro, tranvía o autobús no requiere más esfuerzo que una bicicleta eléctrica y esta última puede incluso verse como el medio más agradable y que ofrece mayor libertad.
Ventaja adicional, la ayuda al pedaleo hace que el ciclismo sea accesible a un público más amplio, incluyendo a quienes podrían estar limitados por su condición física, edad o problemas de salud.
Así que la próxima vez que nos digan que es cosa de perezosos, no dudamos en responder:
“No Martine, un papá que lleva a sus hijos al colegio en bicicleta eléctrica no es un perezoso!”
“Sí, Daniel, es mejor usar la bicicleta eléctrica que el coche!”
“Pero Xavier… ¡no se hace más esfuerzo en el metro!”
Y si queremos ser perezosos, al final, eso solo nos concierne a nosotros.
#2 “¡Va demasiado rápido, es peligroso!”

La falta de seguridad es una idea errónea que vuelve frecuentemente: las bicicletas eléctricas irían muy rápido y serían por ello más peligrosas.
Sin embargo, las bicicletas con asistencia eléctrica tienen una velocidad limitada a 25 km/h. En términos de velocidad pura, van tan rápido como un mapache (cuya velocidad también está limitada a 25 km/h) y más lento que una bicicleta de montaña, un scooter, una moto, un metro o un coche.
Por otro lado, aunque pueden ir más lento, está demostrado que en ciertos trayectos urbanos se llega mucho más rápido en bicicleta que en coche, transporte público o incluso a pie.
Atascos, aparcamiento, normas de circulación...: ahorran muchísimo tiempo y permiten llegar más rápido, especialmente en la ciudad. Es La liebre y la tortuga reinventada.
Sobre la peligrosidad, al contrario de las ideas erróneas, los ciclistas tienen 10 veces menos riesgo de resultar heridos que en coche. El Plan bici 2023 - 2027 implementado por el Gobierno va en esta dirección desarrollando aún más espacios seguros y reservados para ciclistas.
#3 “Las baterías no tienen suficiente autonomía”
Este argumento podría haber sido válido en los años 90 cuando se comercializaron las primeras bicicletas eléctricas en serie. En ese momento, tenían solo entre 20 y 40 km de autonomía máxima. Hoy en día, una batería estándar puede durar hasta 60 km (Burdeos-Arcachon) y una batería de larga distancia hasta 110 km (Nantes-Rennes).
Planificando los trayectos y recargando regularmente, una batería tiene suficiente para recorrer un buen tramo antes de agotarse. Con las pantallas que indican el nivel de batería restante, la carga se anticipa tan bien como llenar el tanque de gasolina.
Ventaja adicional, una bicicleta eléctrica tiene pedales, lo cual es muy práctico: una avería de batería nos deja en mejor situación que un coche para empujar.
#4 “Se necesita seguro, licencia, etc. para tener un VAE”

¡No! No hay fobia administrativa cuando se trata de bicicletas con asistencia eléctrica.
En Francia, para circular con una bicicleta con asistencia eléctrica (y no un speed bike) no es necesario tener licencia de conducir, matricular la bicicleta ni contratar un seguro específico más allá de la responsabilidad civil.
Para que un VAE sea considerado como tal y no requiera licencia, la bicicleta debe estar equipada con un motor eléctrico que asista al ciclista solo cuando pedalea y hasta un máximo de 25 km/h. Más allá de esa velocidad, la asistencia debe cortarse. La potencia nominal del motor no debe exceder los 250 vatios. El Yuvy de Elwing entra perfectamente en la categoría de VAE.
#5 “Es cosa de pijos”

Las bicicletas eléctricas no son solo una "cosa de pijos" por varias razones importantes relacionadas con la movilidad urbana, el medio ambiente, la salud y la accesibilidad. Representan mucho más que una tendencia de nicho o un símbolo de estatus social. Son un componente clave de la transición hacia modos de transporte más sostenibles, accesibles y saludables, beneficiando a la sociedad en su conjunto y no solo a un grupo socioeconómico específico.
En resumen, lejos de ser un medio de transporte para perezosos, ecopijos, amantes de la velocidad o simplemente algo restrictivo, las bicicletas eléctricas ofrecen una multitud de ventajas físicas, ambientales y sociales al hacer el ciclismo más accesible, práctico y agradable para todos.
¡En marcha!






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